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Cerrajeros Urgentes
El mantenimiento de las puertas puede ser una labor preventiva, de esa manera se extiende su vida útil y funcionará sin contratiempos, incluso si está expuesta a la intemperie.
Si quieres saber cómo se lleva a cabo este proceso, sigue leyendo, verás que es un trabajo que puedes transformar en una labor casera sencilla de ejecutar y emprenderla te dejará muy buenos resultados.
Así planificas por ti mismo cuándo debe realizarse sin tener que esperar la disponibilidad de una persona especializada en esas tareas.
Qué afecta el ajuste de las puertas
Las puertas pueden verse afectadas por la humedad, el tiempo de uso y la falta de mantenimiento; estos factores pueden provocar desajustes o desalineaciones que limitan su funcionalidad, haciendo posible incluso que se desprendan de sus bisagras si éstas se oxidan por efecto de una humedad excesiva y la carencia de cuidados de nuestra parte para protegerla de la intemperie.
Así que sería una buena idea aprovechar la tarea de ajustarla con una labor de mantenimiento que a la larga rendirá más frutos que sólo corregir el desajuste.
Qué debemos hacer
La puerta debe ser desmontada y para eso debemos desinstalar sus bisagras, las cuales revisaremos para determinar si pueden ser reutilizadas o sustituidas por bisagras nuevas.
Cuando estos dispositivos no salen con facilidad, el golpe suave de un martillo ayuda a desprender el perno que une las dos piezas que conforman las bisagras y favorece su retiro. Recuerda que una parte de la bisagra se atornilla a la puerta y la otra al marco, sólo así puedes sujetarla en su posición correcta y hacerla funcionar para abrir o cerrar un espacio determinado.
De estar en buenas condiciones, corresponde limpiarlas y aplicar algún protector de óxido que encontrarás en cualquier ferretería. A algunas personas les gusta pintarlas del mismo color de la puerta y marco para unificar su estética una vez que el protector se ha secado.
Si necesitas sustituirlas, debes considerar sus dimensiones, pues las bisagras vienen en distintos tamaños y modelos; si tienes dudas al respecto, lleva una de las bisagras que acabas de desinstalar a la ferretería o a la cerrajería y te será más fácil ubicar las que requieres para tu puerta.
Una vez tengas las nuevas bisagras o las viejas recuperadas, procede a limpiar la superficie del marco y de la puerta que has desmontado para colocar las bisagras en su sitio y proceder a atornillarlas para que queden fijas y sujeten la puerta de forma alineada o ajustada.
A veces el deterioro de las bisagras es lo que causa el desajuste, por lo que al acoplarlas nuevamente o sustituirlas, el problema puede resolverse de manera satisfactoria.
Hagamos mantenimiento a la puerta
Aprovechemos que la puerta está desmontada para hacerle mantenimiento. Este mantenimiento consiste en realizarle una buena limpieza a la superficie del marco y de la puerta, que puede ser seguida por un lijado si notamos alguna imperfección en ellos.
Una vez limpia y lijada, si ha sido necesario, se pasa un paño húmedo para retirar restos de polvo como producto del proceso de lijado y le damos una primera mano de barniz o de pintura, que deben ser adecuados al tipo de material de la puerta y con capacidad de proteger tanto el marco como la puerta de la intemperie o humedad.
De hacer falta una segunda mano de barniz o pintura, espera el tiempo prudencial que se seque cada capa; los envases de estos productos traen instrucciones al respecto. Una vez secos, coloca las bisagras e instala nuevamente la puerta en su lugar. ¿Ves qué fácil es?

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